domingo, 3 de marzo de 2019

Continuidad de los parques, de Julio Cortázar

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo está decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
   Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

sábado, 2 de marzo de 2019

El Otro Yo, de Mario Benedetti

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos en la nariz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando. Corriente en todo, menos en una cosa: tenía Otro Yo.
   El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente, se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse incómodo frente a sus amigos. Por otra parte, el Otro Yo era melancólico y, debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
   Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo qué hacer, pero después se rehízo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañana siguiente se había suicidado.
   Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero en seguida pensó que ahora sí podría ser íntegramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.
   Solo llevaba cinco días de luto, cuando salió a la calle con el propósito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas. Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte, tan saludable».
   El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír, y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.

viernes, 1 de marzo de 2019

El canibalismo de los objetos, de Cecilia Eudave

Para Danielle Trottier
El cepillo de dientes dio la primera mordida. Sí, lo recuerdo bien pese a que el cerebro ya muestra signos de acabamiento, por darle un nombre a esto de perder la cabeza por el sombrero. Me cepillaba los dientes cuando noté la sangre y un ligero dolor en las encías; después, como no era de esperarse, la caída de los colmillos, las muelas, hasta quedar sin ningún vestigio blanco. Yo no comprendía entonces qué estaba pasando, atribuí el incidente a la falta de calcio, o alguna enfermedad de esas creadas (?) por encargo científico y que uno contrae sin darse por enterado. Compré –no era cosa de desesperarse– mi dentadura postiza y listo. Gran error, pero en fin, ya contaré cómo la ingrata me acabó las encías, si hay recuerdo, pues la pluma con la que escribo ya empieza a morderme.
   Tuve que dejar al poco tiempo los zapatos. Una mañana, al querer cortarme las uñas, me percaté de la falta de dos dedos, perfectamente mutilados y suturados. En realidad perdí otro ese mismo día; el cortaúñas se llevó, incontrolable, el más pequeño del pie izquierdo; ese era inservible, pero los dos gordos sí me hicieron muchísima falta. Entonces adquirí dos muletas, y por supuesto me acabaron las axilas, mientras el reloj, que no logré quitarme a tiempo, liquidó la muñeca. Salvé un ojo y el otro sucumbió en boca de los lentes. Y ya que hago una referencia a la boca, sería bueno mencionar cómo esas malditas cucharas se comieron los labios. En un bocado inconcluso a la sopa, los aniquilaron. Los vi retorcerse entre los fideos, mientras la cuchara de postre y la sopera los acosaban, como quien en un mar amarillo arponea un par de delfines nacarados.
   Las piernas y partes nobles vieron su fin entre los pantalones y los calzones; evito entrar en detalles porque la prisa apremia y ya llevo un dedo menos. Pero, la verdad, yo no me di cuenta de que algo andaba verdaderamente mal hasta que vi a la sala danzar alrededor de un espejo dispuesto en el centro del salón principal. Cazaban al gato, y el perro ya estaba muerto, dentro de aquel caldero con pájaros de periódico sazonados por el plato. Las lámparas y hasta mi cama –que antes de alocarse daba pequeños mordiscos a mi espalda, en aquellas noches de constelaciones y nublados sueños, cuando aún los objetos eran civilizados y no probaban carne humana– brincoteaban con sacudidos movimientos.
   Yo, para hablar con sinceridad, intuí que padecía alguna enfermedad de pérdida de cuerpo, y en mi obsesión por justificar mi mal me imaginaba a los objetos devorándome. No era así, lo prueba mi falta de orejas. Fueron digeridas por los audífonos cuando escuchaba una cassette de superación personal, la mismo que saltó del tocacintas para robarse una mejilla pálida.
   Escuché, o leí quizá –porque solo se leen estas cosas, vivirlas es verdaderamente dañino para la salud, pregúntemelo si no–, de objetos que se derriten, hablan y caminan, cosas de fábulas, pero, ¿comer seres vivos? Partiendo de esta premisa, fui con algún interprete o entendido de estas cosas. En ese entonces tenía mis partes nobles y medio cuerpo a lo Nesnas; un poco repulsivo podía parecer a los ojos de los completos, ni modo. Para fines de no parecer exhibicionista, me improvisé un atuendo de hojas y de este modo asistí a la consulta, era natural, ya había adquirido la fobia a la ropa y a cuanto objeto existe. Hizo variantes a mis preguntas y dio su fallo: proyección desenfrenada de mis instintos sexuales y animales sobre los objetos, y ante la imposibilidad de que estos satisficieran mi necesidad carnal, los animaba en mi imaginación para culparlos de mi automutilamiento. De esa manera se explica las perfectas suturas que evitaron me desangrara. Este tipo ignora que estas cosas son profesionales, y posee, aparte del don de la suturación, un líquido o esencia adormecedora que anula el dolor, de manera que uno no se da cuenta cuando está perdiendo un pedazo preciado de su anatomía.
   La cuestión es que ya me estoy acabando; quedo solo cabeza a medio seso, un ojo, la mitad del tronco y un brazo con cuatro dedos... corrijo, tres. La pluma ahora sí muerde en grande, lo cual anuncia mi pronto fin. Escuche: sé que no me cree nada, es lógico, yo ni viendo creía, pero mi relato es una advertencia con moraleja, para ir a tono con la situación: «Las cosas que te han de comer, mejor échalas a correr» o «si al cepillarse los dientes aparece sangre en su cepillo, no vaya al dentista, refúgiese en la selva más cercana, se evitará los bochornos y ahí por lo menos se lo comerán de una pieza».

domingo, 3 de febrero de 2019

Novela y relato: características y estructura del trabajo - 2.º ESO

Comentario de una novela o un relato

  
            Textos
El niño con el pijama de rayas, de John Boyne
Fahrenheit 451, de Ray Bradbury
La metamorfosis o La transformación, de Frank Kazka
Big Fish, de Daniel Wallace


            Estructura del trabajo (véase Guion para la lectura y comentario de textos narrativos)
Se realizará un comentario escrito en formato digital y se entregará impreso.

Cuestiones a tratar en los comentarios:
-Autor y época
-Resumen (de qué trata) y tema
-Género
-Estructura
-Narrador
-Personajes
-Espacio y tiempo
-Acción
-Descripción
-Diálogo
-Opinión personal
Se trata de un texto completo y redactado con coherencia en el que se abordan estas cuestiones, no de respuestas sueltas.


            Características del documento
Extensión: 2-4 páginas (novela) y 1-2 páginas (relato)
Fuente (Inicio): Times New Roman 12
Justificación (Inicio)
Sangrías y espaciado (Inicio>Párrafo): 0
Interlineado (Inicio>Párrafo): 1’5
Márgenes (Formato>Configurar página): 2’54

Todo trabajo que reproduzca texto directamente copiado de cualquier fuente, sin elaboración propia, será calificado con un 0.


            Fecha de entrega


sábado, 2 de febrero de 2019

Relato: características y estructura del trabajo - 1.º ESO

Comentario de un relato


            Indicaciones y estructura del trabajo
Se realizarán dos comentarios escritos en formato digital (cuentos a elegir por el alumno entre los propuestos) y se entregarán impresos.

Cuestiones a tratar en el comentario:
-narrador (quién lo cuenta, persona verbal que se utiliza y razones);
-destinatario (a quién se le cuenta la historia y razones);
-espacio (en qué lugares ocurre);
-tiempo (en qué momento ocurre y cuánto tiempo transcurre);
-personajes (análisis de personajes principales y secundarios: quiénes son, cómo son, elementos que los identifican...);
-acción (argumento, de qué trata);
-descripción (lugares, objetos, personajes que son descritos y que no lo son, y razones);
-diálogo y monólogo (relación con la historia y con los personajes);
-opinión personal.
Se trata de un texto completo y redactado con coherencia en el que se abordan estas cuestiones, no de respuestas sueltas.


            Características del documento (de cada uno de los trabajos)
Extensión: 1-2 páginas
Fuente (Inicio): Times New Roman 12
Justificación (Inicio)
Sangrías y espaciado (Inicio>Párrafo): 0
Interlineado (Inicio>Párrafo): 1’5
Márgenes (Formato>Configurar página): 2’54

Todo trabajo que reproduzca texto directamente copiado de cualquier fuente, sin elaboración propia, será calificado con un 0.


            Fecha de entrega


viernes, 1 de febrero de 2019

Selección poética: características y estructura del trabajo - 1.º y 2.º ESO

Comentario de un poema
  

            Estructura del trabajo
Autor y época
Asunto (de qué trata) y tema
Métrica
Estilo y recursos literarios
Opinión personal


            Características del documento
Extensión: 2-4 páginas
Fuente (Inicio): Times New Roman 12
Justificación (Inicio)
Sangrías y espaciado (Inicio>Párrafo): 0
Interlineado (Inicio>Párrafo): 1’5
Márgenes (Formato>Configurar página): 2’54

Todo trabajo que reproduzca texto directamente copiado de cualquier fuente, sin elaboración propia, será calificado con un 0.


            Fechas de entrega


miércoles, 30 de enero de 2019

Guion para la lectura y comentario de textos narrativos

Club de lectura

Se debe tener en cuenta cualquier característica que sea significativa para el comentario y análisis de la obra, sin atender a aquellas que no resulten pertinentes.


Localización del texto
Género (vid. Apéndice final)
   Tradicional / Moderna
   Ilusionista / Realista
   De acción / De personaje / De espacio

Autor
   Aspectos biográficos significativos
   Tiempo: momento histórico
   Espacio
   Producción artística
   Escuela, movimiento o generación
   Pensamiento
   Estilo


Tema, trama y argumento
Idea
Docere / Delectare
Finalidad: Objetividad / Subjetividad (Tesis)


Estructura
Externa: división de la obra
   Elementos para la estructuración
      Tiempo
      Espacio
      Personajes
      Narración
      ...
   Sentido
   Relación entre las partes
Interna: desarrollo del tema y de la acción
   Clásica: Planteamiento > Conflicto o Nudo > Desarrollo > Clímax > Desenlace
   Lineal o cronológica
   Circular
   Inversa
   In medias res


Narrador y punto de vista
   Narrador y narratario
   Único / Multiple
   Externo / Interno
Tipología y focalización
   Omnisciente: focalización cero; 3.ª persona
   Equisciente: limitado a un personaje; 3.ª persona
   Observador u objetivo: focalización externa; 3.ª persona
   Hacia el exterior, monólogo interior o yo desdoblado: 2.ª persona
   Narrador-personaje: focalización interna (fija, variable o múltiple); 1.ª persona
      Central
      Periférico
      Testigo
Presentación de la información: equilibrio y dosificación
   Mostrar / Explicar
   Fragmentarismo / Exhaustividad
   Ocultar / Revelar
   Interés, tensión y distensión
Objetividad / Subjetividad


Personajes
Tipología
   Principal / Secundario
   Protagonista / Antagonista
   Héroe / Antihéroe
   Ayudante
   Tipo
   Redondo / Plano
Individual / Colectivo
Caracterización psicológica
   Elemento definidor (social, laboral...)
   Diálogo
   Monólogo
   Actos
   Descripción
   Decoro
Verosimilitud


Espacio y tiempo
Marco narrativo
Tiempo interno / externo
Ambientación y atmósfera
Veracidad histórica / anacronismos
Teoría de los mundos posibles
Verosimilitud


Acción
Principal / Secundaria
Única / Varias
Relatos mezclados e intercalados
Ritmo
Recursos
   Retrospección o analepsis
   Anticipación o prolepsis
   Elipsis
   Inicio abrupto
   Contrapunto y pausa
   Final abierto
Verosimilitud


Descripción
Objetividad / Subjetividad
Directa / Indirecta
Externa / Interna
Elementos
   Topografía (lugar)
   Cronografía (época)
   Retrato (persona)
      Prosopografía (física)
      Etopeya (moral)
      Autorretrato
      Caricatura
      Tipo
Técnica
   Impresionista / Expresionista
   Exhaustiva / Sugerente
   Cinematográfica (dinámica) / Pictórica (estática)


Diálogo
Estilo
   Directo (los propios personajes)
   Indirecto (a través del autor)
   Indirecto libre (pensamientos de los personajes)
Monólogo
   Monólogo
   Estilo directo libre o monólogo interior (introspección)
Variedades
   Diacrónicas (tiempo)
   Diatópicas (lugar)
   Diastráticas (social)
   Diafásicas (situación comunicativa)
Jergas
Idiolecto


Registros lingüísticos especiales
Lenguaje expositivo-argumentativo
   Periodístico
   Intención
      Filosófica
      Ideológica
      Sociológica
      Psicológica
Lenguaje científico-técnico
Lenguaje jurídico-administrativo


Forma (significación temática y estilística)
Recursos lingüísticos
Figuras retóricas
Nivel fónico Poesía
Nivel sintáctico Tipo de construcciones
Nivel morfológico Categorías gramaticales
Nivel semántico Campos semánticos



Apéndice: Géneros
Autobiográfica
   Diario
   Memorias
   Confesión
Epistolar
Dialogada
Por entregas o folletinesca
Pastoril
Cortesana
Picaresca
Costumbrista
Romántica
Sentimental
Folletinesca
Rosa
Realista
Naturalista
Experimental
Neorrealista
Existencial
Existencialista
Del lenguaje o nueva novela
Objetivista
Social
Testimonio
Documental
Crónica
De tesis
Psicológica
De aprendizaje
Aventuras
   Caballeresca
   Bizantina
   Morisca
   Bélica
   Del Oeste
Viajes
Ciencia ficción
Fantástica
Maravillosa
Leyenda
Mito
Histórica
Gótica
Thrillers
   Suspense
   Terror
   Espionaje
   Negra
   Policial
   Detectivesca
   Criminal
   Carcelaria
Galante o erótica
Humorística
   Satírica
   Cómica
Lírica o poemática
Didáctica